Calamar Vampiro

Ilustración de Carl Chun

Vampyroteuthis infernalis

Tiene un nombre común y científico que provoca temor, pero es menos alarmante de lo que parece. Su denominación no es porque disfrute chupar la sangre de sus víctimas, sino por su apariencia física.

Descripción

Este molusco cefalópodo presenta una piel en tonos rojizos o marrón rojizo que combinan perfectamente con sus ojos rojos. Se distingue de los demás por tener una especie de capa, que en realidad se trata de piel delgada y elástica que conecta sus ocho brazos, los cuales están equipados con espinas carnosas conocidas como cirros. Combinando todo eso, tenemos como resultado una especie marina muy similar al aspecto de un vampiro, lo que se ve reflejado en su peculiar nombre. Algunos otros lo relacionan con una sombrilla.

Vampyroteuthis infernalis es un pequeño calamar de 30 cm de longitud.

Vampyroteuthis infernalis es pequeño, pues mide una longitud máxima de 30 cm, siendo las hembras de mayor tamaño. Su consistencia es similar a la de una medusa: blanda, húmeda y resbalosa. Posee ojos grandes y los ejemplares maduros presentan un par de aletas que sobresalen a los lados del manto; lucen como si fueran orejas pero en realidad sirven para mejorar la propulsión.

Características del calamar vampiro.
Calamar vampiro – Vampyroteuthis infernalis / Ilustración de Carl Chun.

Contiene cromatóforos pero, a diferencia de otros calamares, estos no le permiten modificar su coloración externa. Como dato más sorprendente, carecen por completo de saco de tinta, algo que sí poseen algunos de sus parientes cercanos. Como compensación a esa falta de mecanismo de defensa, desarrollaron fotorreceptores que producen nubes de moco pegajoso con partículas brillantes que desorienta a sus rivales y permite que el calamar escape. Esto solo es realizado en casos extremos de supervivencia, ya que tal acción representa un severo desgaste metabólico.

Los investigadores han identificado diversos puntos en su anatomía que exhiben un brillo particular. Esta luminosidad se sitúa en la punta de los brazos y en la base de las aletas.

Pueden llegar a 900 m de profundidad, donde la luz solar es escasa al igual que el oxígeno.

Distribución y hábitat

Tienen la capacidad de llegar a poco más de 900 m de profundidad, donde la luz solar es escasa al igual que el oxígeno.

Viven en aguas oceánicas tropicales y subtropicales de todo el mundo, con temperaturas que oscilan entre dos y seis grados Celsius.

Alimentación

Tienen ocho largos brazos y dos filamentos retráctiles que extienden más allá de la longitud total del calamar con el fin de capturar a su presa sorpresivamente. No se caracterizan por ejecutar agresivas técnicas de caza.

Se alimentan de restos de zooplancton gelatinoso, y diversos tipos de crustáceos como los anfípodos (crustáceos malacostráceos), ostrácodos (pequeños crustáceos con concha) e isópodos (crustáceos con exoesqueletos segmentados que viven en la tierra o en el agua).

Comportamiento

Se mueven rápidamente en distancias cortas pero no son capaces de realizar largas migraciones. Son visiblemente atractivos cuando nadan, pues su par de aletas se mueve velozmente haciendo que su cuerpo luzca como si “volara” en el agua.

Información sobre el calamar vampiro.
Calamar vampiro visto desde abajo. / Ilustración de Ewald Rübsamen.

Reproducción

Las crías son transparentes y miden apenas 8 mm de longitud.

Probablemente el desove ocurra en aguas muy profundas y por ello los científicos tienen poca información sobre su ciclo reproductivo, pero se tienen escasos conocimientos sobre algunos aspectos, como el de que sus huevos maduros son de 3 a 4 mm de diámetro.

Viven en un hábitat muy oscuro e inmenso, lo que reduce las posibilidades de que un macho y una hembra puedan encontrarse. Cuando esto ocurre, el macho implanta espermatóforos directamente a la hembra que llevará a cabo la fertilización. Ella muere poco después del nacimiento de sus crías, quienes son transparentes y miden apenas 8 mm de longitud.

Amenazas

Se han encontrado restos de calamar vampiro en estómagos de peces de aguas profundas, algunos cetáceos y lobos marinos.

El difícil y peligroso acceso a su hábitat hace casi imposible estimar el número de su población total para conocer si enfrentan algún tipo de peligro, pero se cree que no tienen graves amenazas. Es de las pocas especies del reino animal que no sufre directamente las consecuencias de las actividades del hombre; no obstante, se ha considerado la posibilidad de que en algunos años se vean afectados por el cambio en la temperatura marina o la contaminación.

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